El caso Abengoa

Vamos encarando el final de este año 2016 felicitando a todos los seguidores del Blog y agradeciendo su interés, que hoy renovamos trayendo aquí el que ha llegado a ser uno de los casos de Compliance de 2016, una nueva reestructuración que sacude desde hace dos años, no una empresa grande sin más, sino a una sociedad cotizada, una de las compañías industriales más grandes de la Bolsa española: Abengoa.

abengoa

¿Qué ocurrió?

Algo difícil de explicar a los accionistas que con tanta confianza acuden a invertir su dinero en una empresa y esperan de ella buena fe; de acuerdo a la demanda interpuesta en 2015 Abengoa, una de las empresas más conocidas de España, especializada en proyectos de ingeniería e industriales, con sede en Sevilla y cotizando en el índice Ibex35, incurrió en una crisis por haber inducido a los inversores a aportar capital con una información económica y financiera inexacta, a un plan de negocio equivocado justo también en el momento más crudo de la crisis financiera, a una actividad que ha llevada a sobreendeudamiento extremo, y que supuso la petición del preconcurso de acreedores; esta figura se reconoce en la Ley concursal para informar del comienzo de negociaciones con sus acreedores, ello previamente a tener que constatar su insolvencia efectiva y deber acudir al concurso, paralizando su cotización bursátil y haciendo perder así casi todo su valor con las considerables pérdidas a los accionistas.

Esto en materia civil, porque también se iniciaron (sin que finalmente prosperaran más que alguna acción de responsabilidad frente a administradores, toda vez que se constata que no hubo delito) acciones en la vía penal, más expeditiva y contundente, al argumentarse que concurren delitos de administración desleal, en perjuicio de los accionistas, y presuntos delitos societarios al considerar falsa la información contable de la empresa que supusiera captar nuevos inversores.

Se intentó sin éxito una ampliación de capital, y fruto de ese fracaso fue la solicitud del preconcurso; al igual que el rescate de un banco, la importancia y transcendencia de una empresa que empleaba a miles de personas era la razón principal para que las negociaciones con acreedores, aún a riesgo de estancarse varias veces, lograran una salida airosa, por medio de un acuerdo para reestructurar la compañía, con una serie de quitas por valor superior a 5.000 millones de Euros, de los cuales son acreedores mayormente los principales bancos del país, junto a una inyección de liquidez superior a 1.150 millones por parte de otras entidades, para salvar el grupo industrial. En tal situación de rescate ha entrado incluso el estado, por medio de su participación en Bankia, uno de los principales acreedores, o el Instituo de Crédito Oficial.

Este caso prueba la falla de los mecanismos de control. No median aquí los apoyos e influencias políticas como en Bankia pero se suponía que la información económica debía ser correctamente auditada, extremo que también se pone en duda por parte de los inversores perjudicados. Precisamente hace dos años una agencia de calificación, Fitch Ratings, alegaba que el nivel de endeudamiento de la compañía no era el que esta presentaba, sino superior, lo que llevó a un informe de revisión de cuentas realizado por la auditora Deloitte. ¿La Realidad? Un pasivo superior a los 25.000 millones de Euros.

Diciembre de 2015 estuvo marcado para la compañía por el inicio de negociaciones con sus acreedores, mayormente bancos, para refinanciar su deuda. También se observaron y observan movimientos financieros, como el canje de bonos por capital sin esperar a su plazo de amortización, aun perdiendo capital, por tener liquidez; o, la salida del presidente ejecutivo de Abengoa, Domínguez Abascal, de una de las sociedades del grupo.

industrial

La peor parte de este caso, sin duda la de los empleados y pequeños proveedores del grupo (sobre unos 26.000); pendió de un hilo la situación personal de cientos de personas, ya que resuelto el acuerdo de refinanciación y las negociaciones con los acreedores de la empresa, puede tener consecuencias laborales serias, y de prelación a la hora de cobrar sus créditos igual de serias. Momentáneamente, para las obligaciones más necesarias de la compañía, logro préstamos por parte de los bancos acreedores a cambio de la garantía de una de las sociedades del grupo, Yield y una promesa de que se mantendrá el empleo indefinido, lo que lleva a preguntarse cuál es su porcentaje en el total de recursos humanos de Abengoa.

El último estadio del asunto se ha dado al validar el juez el acuerdo de refinanciación suscrito por el 85 % de los acreedores y el plan de viabilidad de la compañía, quedando pendiente la validación por la Junta de accionistas y en los países donde opera, a efectuar el 22 de este mes de Noviembre.

El buen fin del asunto nos lleva a preguntarnos, también: ¿Cuenta Abengoa con un plan de cumplimiento adecuado, con un programa de control y gestión óptimo para evitar situaciones futuras parecidas?. Aunque no podemos constatar las fechas de la documental, debe decirse que sí, según esta información adjunta.

Comentario final

Toda inversión empresarial supone riesgos, al igual que gestionar cualquier compañía, por lo que no todo vale cuando se desea lograr financiación vía capital de accionistas, pues la verdad sobre cualquier situación empresarial no se puede ocultar o maquillar indefinidamente; ni tampoco, ante la ausencia de mala fe, las pérdidas o consecuencias de una gestión errónea. Es por ello que el Derecho español recoge principios que, aunque indeterminados al principio, se han ido perfilando por casos como el presente, como el de actuar en el tráfico como ordenado empresario, la diligencia debida y la buena fe; así como las consecuencias de incumplirlos, y que felizmente se observa el reflote de la compañía y la posibilidad de mantener miles de empleos e inversiones.

Alberto Lloret.

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